05 diciembre, 2006

POEMA 20 - Pablo Neruda

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».
El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla,
la noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca,
mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise,
mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


Voz: Luis Lema Osores
®L3mØs

26 noviembre, 2006

ELEGÍA PARA TI Y PARA MI - José Angel Buesa

Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
y tú te irás borrando lentamente en mi sueño.
Un año y otro año caerán como hojas secas
de las ramas del árbol milenario del tiempo.
Y tú sonrisa, llena de claridad de aurora,
se alejará en la sombra creciente del recuerdo.

Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
y quizás, poco a poco, dejaré de hacer versos,
bajo el vulgar agobio de la rutina diaria,
de las desilusiones y los aburrimientos.
Tú, que nunca soñaste mas que cosas posibles
dejarás poco a poco de mirarte al espejo.

Acaso nos veremos un día casualmente,
al cruzar una calle, y nos saludaremos.
Yo pensaré, quizás "Que linda es todavia"
Tú quizás pensarás: "se está poniendo viejo"
Tu irás sóla o con otro. Yo iré sólo o con otra.
O tú irás con un hijo que debiera ser nuestro.

Y seguirá muriendo la vida , año trás año,
igual que un río oscuro que corre hacia el silencio.
Un amigo, algún día, me dirá que te ha visto
o una canción de entonces me traerá tu recuerdo.
Y en estas noches tristes de quietud y de estrellas
pensaré en tí, un instante, pero cada vez menos...

Y pasará la vida. Yo seguiré soñando,
pero ya no habrá un nombre de mujer en mi sueño.
Ya yo te habré olvidado definitivamente,
y sobre mis rodillas retozarán mis nietos.
Y quizás para entonces al cruzar una calle
nos vimos frente a frente ya sin reconocernos.
Y una tarde de sol me cubrirán de tierra,
las manos para siempre, cruzadas sobre el pecho.
Tú con los ojos tristes, y los cabellos blancos
te pasarás las horas bostezando y tejiendo,
y cada primavera renacerán las rosas
aunque ya tú estés vieja, y aunque yo me haya muerto.


Voz: Luis Lema Osores
®L3mØs

24 noviembre, 2006

EL HIJO DEL SUEÑO - José Angel Buesa

¡Un hijo! Tú sabes, tú sientes que es eso:
ver nacer la vida del fondo de un beso
por un inefable milagro de amor.
Un beso que llene la cuna vacía
y que ingenuamente nos mire y sonría,
¡Un beso hecho flor!

¡Un hijo! Un fragante, fuerte y dulce lazo.
Me parece verlo sobre tu regazo palpitando ya;
y miro moverse con pueril empeño
las pequeñas manos de nuestro pequeño,
como si quisieran sujetar un sueño
que llega y se va.

En el agua fresca de nuestras ternuras
mojará las alas de sus travesuras
como una paloma que aprende a volar.
y será violento, loco y peregrino,
y amará igualmente la mujer y el vino
y el cielo y el mar.

Con la sed amarga de la adolescencia
beberá en la fuente turbia de la ciencia.
¡Y tierno cantor!
Irá por el mundo con su lira al hombro
dejando un reguero de rosas de asombro
y un áureo fulgor.

Cruzará al galope la árida llanura
pálido de ensueño, loco de aventura
y ebrio de ideal.
Y en su desvarío de viajes remotos
volverá algún día con los remos rotos,
trayendo en los labios un sabor de sal.

Caminante absurdo, de caminos muertos
pasará su sombra sobre los desiertos
en una infinita peregrinación,
y una alucinada pupila inconforme
verá en su destino grabada
una enorme interrogación.

Pero será inútil su tenaz andanza
persiguiendo un sueño que jamás se alcanza.
Y ha de ser así, pues no hallará nunca, como yo,
la meta de todas sus ansias de hombre y poeta,
porque en las mujeres de su vida inquieta
no hallará ninguna parecida a ti.

Que tú eres la rosa de una sola vida,
la rosa que nadie verá repetida
porque al deshojarse secará el rosal.
Y como en el mundo ya no habrá esa rosa,
el irá en su larga búsqueda infructuosa
en pos de una igual


Voz: Luis Lema Osores
®L3mØs

10 noviembre, 2006

SÍ PREGUNTA - Mario Benedetti

Si pregunta por mí,
traza una cruz de silencio en tus labios.

Si pregunta por mí
dile que he muerto
que he ido al fondo del olvido,
que soy un árbol triste
cansado de esperar.

Pero, si pregunta por mí
no le des mis palabras cálidas,
no le des mi sonrisa triste,
no le digas que todavía lloro,
que todavía su imagen está entre mis sueños,
que quisiera como tantas veces
volver en sueños a ese mundo de maravillas
Sólo dile que me he ido y no sabes donde.

Vamos a ver,
si la ves pregúntale,
pregúntale si su predilecto libro
entre las manos me recuerda,
pregúntale si sus caricias,
que han de corresponder a otro,
son de aquel amor que ella me brindaba.
Si pregunta por mí,
dile que me he ido al infierno.

Pero...no...espera
si ves que en sus ojos hay aunque sea
un poco de luz para mi,
dile, tan solo dile que venga



Voz: Luis Lema Osores
®L3mØs

DIOS TE SALVE REINA MIA - Federico Barreto

Agobiado por el peso de la carga de la vida,
a la orilla del camino me acosté para morir,
y la muerte que se hallaba en las sombras escondida,
"son inútiles - me dijo - tus anhelos de suicida
Dios te tiene condenado al martirio de sufrir".
Una mezcla indefinible de pavor y desconsuelo,
sacudió toda mi sangre al oir aquella voz,
y sintiendome abrumado por mi angustia y por mi duelo:
"Ya no puedo con mis penas - exclamé mirando al cielo -
Ya no puedo con la vida...morir quiero justo Dios".
Transcurrieron muchos días...yo seguí allí tendido
sin que nadie en torno mío, se apiadara al verme así.
Mi ambición era quedarme para siempre ahí dormido,
cuando un ángel vió mis penas y me dijo en el oído:
¡Ah poeta! Te buscaba...vive...vive para mí.
¿Eres huérfano? ¿Estás sólo? ¿Qué pesar te desespera?
Se más fuerte que la angustia, se más fuerte que el dolor,
yo seré tu dulce novia, yo seré tu compañera,
yo hundiré mis dedos blancos en tu negra cabellera,
yo en la copa de mis labios te daré a beber amor.
Hace tiempo que me embriago con la miel de tus cantares,
que deseo que tus versos sólo sean para mí,
que te sigo con el alma por las tierras y los mares,
que son míos tus anhelos, que son míos tus pesares,
que te adoro...que te adoro, que comprendo que he nacido para tí.
Ven poeta y allá lejos en las playas del olvido,
donde el único testigo que tendremos será Dios,
buscaremos un refugio, formaremos nuestro nido,
y a tu lado he de quererte, como nadie te ha querido
y la vida será entonces un Edén para los dos.
¡Ven! Te ofrezco la ventura que buscabas por doquier,
¡Ven! Soy tuya. Con mis besos te daré la juventud,
y después cuando la intrusa surja pálida y te hiera,
y tu novia cariñosa, yo tu dulce compañera,
iré fiel hasta la muerte a dormir en tu ataúd.
Calló el ángel, y yo al verlo sentí mi alma conmovida.
Eras tú mujer ese ángel y a tus pies me arrodillé,
luego así tu blanca mano y con ella siempre asida
cruzo hoy día al lado tuyo el camino de la vida,
y me aterro de la muerte, yo que tanto la busqué.
Eres tú quien ha trocado mis dolores en placeres,
tú el arcángel que ví un día entre nubes de tisú...
Dios te salve porque sufres, Dios te salve porque quieres,
Dios te salve reina mía entre todas las mujeres,
y bendita para siempre, para siempre seas tú

Voz: Luis Lema Osores
®L3mØs

08 noviembre, 2006

LOS DADOS ETERNOS - César Vallejo

Dios mío, estoy llorando el ser que vivo;
me pesa haber tomado de tu pan,
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado.
¡Tu no tienes Marías que se van!
Dios mío, sí tu hubieras sido hombre
hoy supieras ser Dios,
pero tu que estuviste siempre bien
no sientes nada de tu creación,
y el hombre sí te sufre: el Dios es él.
Hoy que en mis ojos brujos hay candelas
como en un condenado,
Dios mío, prenderas todas tus velas
y jugaremos con el viejo dado.
Tal vez ¡Oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán las ojeras de la muerte
como dos haces fúnebres de lodo.
Dios mío, y esta noche sorda, oscura,
ya no podrás jugar, porque la tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la ventura,
que no puede parar sino en un hueco,

en el hueco de inmensa sepultura.


Voz: Luis Lema Osores
®L3mØs

06 noviembre, 2006

LOS HERALDOS NEGROS - César Vallejo


Hay golpes en la vida, tan fuertes. ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma. ¡Yo no se!
Son pocos, pero son. Abren zanjas obscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas,
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las hondas caídas de los Cristos del alma,
de una fe adorable que el destino blasfema.
Estos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre. Pobre. ¡Pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos dan una palmada;
vuelve sus ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como un charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes.¡Yo no se!

Voz: Luis Lema Osores
Fondo Musical: El Condor Pasa

02 noviembre, 2006

TOITO TE LO CONSIENTO - Rafael de León

¿Te acuerdas de aquella copla
que escuchamos aquel día
sin saber quién la cantaba
ni de qué rincón salía?...
¡Qué encanto! ¿Verdad?
¡Qué duende, qué sentimiento,
pero qué estilo, qué voz!
Creo que se nos saltaron
las lágrimas a los dos.

"Toíto te lo consiento
menos faltarle a mi mare,
que una mare no se encuentra
y a tí te encontré en la calle".

No vayas a figurarte
que esto va con intención,
tú sabes que por tí tengo
grabao en el corazón
el querer más puro y firme
que ningún hombre sintiera
por la que Dios, uno y trino,
le entregó por compañera.
Pero es bonita la copla
y entra bien por soleares:
"Toíto te lo consiento
menos faltarle a mi mare".

Y me enterao casualmente
de que le faltaste ayer.
Y nadie me lo ha contao;
nadie, pero yo lo sé.
Que tengo entre dos amores
mi cariño repartío,
si encuentro el uno llorando
es que el otro lo ha ofendío;
y, mira, nunca me quejo
de tus caprichos constantes:
¿Quieres un vestío?...catorce.
¿Quieres un reloj?... de brillantes.
Ni me importa que la gente
venga de mí murmurando
que si soy pa tí un muñeco
que si me has quitao el mando...

Que en la diestra y la siniestra
tienes un par de agujeros,
por donde se va a los mares
el río de mis dineros.
Que yo con tal de que nunca...
de mi lao te separes...
"Toíto te lo consiento
menos faltarle a mi mare".

Porque ese mimbre de luto
que no levanta la voz,
que en seis años no ha tenío
contigo ni un sí ni un no,
que anda como pavesa,
que no gime ni suspira,
que se le llenan los ojos
de gloria cuando nos mira.
Que me crió con su sangre,
y me guiaba la mano
para que me persignara
como tó fiel cristiano;
y en las candelas del hijo
consumió su juventud
cuando era...cuarenta veces
mucho más guapa que tú;
tienes que hacerte la cuenta
que la has visto en los altares
e hincártele de rodillas
antes que hablarle a mi mare.
Porque el amor que te tengo
se lo debes a su amor.
Que yo me casé contigo
porque ella me lo mandó.

Con que a ver si tu conciencia,
se aprende esta copla mía,
muy semejante a aquel cante
que escucháramos un día,
sin saber quién lo cantaba
ni de qué rincón salía.

"A la mare de mi alma
la quiero desde la cuna.
Por Dios, no me la avasalles
que mare no hay más que una
y a ti te encontré en la calle".



Voz: Luis Lema Osores
®L3mØs

01 octubre, 2006

POBRE VIEJO - José Larralde


La quemazón de los año,
se hizo ceniza en su pelo
y ya no le quedan juerza
pa' aguantar solo el repecho
se le acoyaron la ausencia
y ahora que ya va pa'viejo
se le hace un ñudo la pena
que enseña un pañuelo negro.

Se sienta al lao del fogón cimarroneando en silencio
y se le endulza el amargo pensando en lejanos tiempo
el pucho de su tabaco le anda temblando en los dedos
mientras le ñubla la vista el humo de los recuerdos.

Ensilla como al descuido, gana el campo al tranco lerdo
y tarda en volver al rancho pues naide lo espera adentro
de vez en cuando un silbido sin querer le sale al viento
dolor que brota en estino entre sus labios resecos.

En la noche mas oscuro sus ojos están abiertos
como buscando esa sombra que le anda espantando el sueño
ansina pasa las horas entre lucero y lucero
con esa cruz que el destino le ha clavado sin estar muerto.

La quemazón de los año, se hizo ceniza en su pelo
y ya no le quedan juerza pa' aguantar solo el repecho
se le acoyaron la ausencia y ahora que ya va pa' viejo
se le hace ñudo la pena que enseña un pañuelo negro.
El potreador del olvido no ciñe pa'l pobre viejo. 

30 septiembre, 2006

ERA EL TIEMPO - Cristina Montero


Rosario-Santa Fé-Argentina
De: "Mientras tanto"
I.S.B.N. 988-543-645-9

Y era el tiempo de atisbar
tras los cristales...
Medialunas de luz,
tras los espejos.
Asomarnos callada,
quedamente...como admirando
todos los misterios,
de imagenes,
de lluvias congeladas
en la fugaz media luna
de un ropero...
Ese fue el tiempo
de las nueces
de las tardes en flor,
de batallas tan mínimas
y hondas...que parecían
quebrantar nuestros secretos...
La infancia cabía en la enramada
parra siempre pletórica de frutos,
celebrarnos la vida era...entonces
recorrernos tan enteramente
en el glorioso territorio de las siestas.
Cuánto de duende azul,
de casas embrujadas supo,
esa etapa tan feliz...me lo pregunto.
Infinitos de frágiles idiomas
husmeabamos la vida...
en cada huella:
se subían gatos al tejado
conformando el perfil de una veleta,
se llenaba el resplandecido cielo
oscuro...a fuerza de artificios.
Y nosotros...de todos los colores
jugabamos al ajedrez de la ternura,
porque nuestra sangre era una rosa
siempre de sol...transitando por las venas.
Entonces...sin olvido y con asombro,
descubrimos: el llanto, la quimera,
nuevas galaxias, órbitas y lunas.
Entonces, sólo entonces,
lo sabemos de memoria,
el ancho patio, la poblada huerta
repartían silencios y palabras,
y cada uno de nosotros
se dormía...pletórico de verde...
contra el intenso color de las ventanas.
Y la tierra...
nuestra arcilla humana,
amanecía...
prodigiosamente...intacta

Voz: Luis Lema Osores
®L3mØs


Fondo musical: Sangre Vienesa

POEMA DE LA DESPEDIDA - José Angel Buesa


Cubano 1910-1982
Te digo adiós y acaso te quiero todavía,
quizá no he de olvidarte...Pero te digo adiós,
no se si me quisiste...no se si te
quería
o tal vez nos quisimos demasiado los
dos.

Este cariño triste, apasionado y
loco
me lo sembré en el alma para quererte
a tí,
no se si te amé mucho...no se si te amé poco,
pero si sé que nunca volvere a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi
recuerdo,
y el corazón me dice que no te
olvidaré,
pero al quedarme solo...sabiendo que te
pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós y acaso con esta despedida
mi más hermoso sueño muere dentro de mí,
pero te digo adiós para toda la vida,

aunque toda la vida siga pensando en ti.





Voz: Luis Lema Osores
®L3mØs
Fondo musical: "Las hojas muertas" por Richard Clayderman

26 septiembre, 2006

CANCIÓN DE NIÑAS DISTANTES - Cristina Montero

Rosario-Santa Fé-Argentina
Poetisa colaboradora



Para Carla...para Julia...

No me digas tu amor, dime tu imagen,
tu corazón reloj de cada tarde,
tus ojos trampolines, tus cabellos
caracolas de pluma y chocolate.
No me digas tu amor, dime tu sombra,
la nube entrecerrada de tu frente,
la tímida canción de cada párpado,
la luna de tus manos, casi cántaros.
Dime el amor nomás de tus palabras,
la rosa desflecada de tus ángeles,
la enredadera frágil de tus brazos.
No me digas que el cielo se ha caído,
pajarito fugaz, contra los palos,
tan cristal, niña dulce, tan relámpago,
tanta nieve escondida, tanto cedro
tu pequeña cintura,
tan naranjo.
No me digas palabras, dime tanta
sonrisa de campana madurando
que la barranca sola se levante
convertida en un témpano azul
tocando el día, todo río distante,
dorado de gaviotas, todo náufrago.
No me digas tu voz ni me la cuentes
tu primavera imagen de muñecos
de felpa, tan trepada a aquellos puentes
por donde en un tiempo transitaron magos.
Niña de muchas tardes, de las tantas noches,
que emigró, perdido barrilete,
por la calle imposible de los aires.
Sólo Dios deletreaba los mensajes.
Dime que duermes, porque sí despiertas.
se pondrán a soñar nuevos trigales


De: "Mientras tanto" I.S.B.N. 988-543-645-9
Voz: Luis Lema Osores
®L3mØs
Fondo musical: "La boheme" por Paul Muriat


23 septiembre, 2006

FUGA EN LA ESTEPA - José Santos Chocano

Peruano 1875-1934

Desolada
con el cielo de una noche que exprimía
sus estrellas como lágrimas,
contra el viento que gemía largamente
como cuerda de guitarra
que retuerce su sonido
bajo el dedo que lo arranca,
un trineo,
todo frágil y crujiente como cáscara,
iba en fuga por las nieves,
entre ensueños y neblinas y suspiros y fantasmas...
¡Y quién sabe la pareja
que en el rápido trineo se escapaba!
Él, macizo,
de ancho tórax y de atléticas espaldas,
ella, leve,
mal envuelta con pelajes y con gasas.
- ¿Quiénes eran? -
Quienes fueran. Dos amantes: sólo un alma,
y en la estepa
desolada,
los caballos relinchantes y nerviosos
galopaban...galopaban...galopaban...
De repente,
desde el fondo de las sombras apretadas
llegó el eco de un galope
que al galope de caballos contestaba.
- ¿Son los lobos? - ¡Son los lobos!
Y las ráfagas
de aquel viento parecían
como aullidos de hambre y rabia...
Y las luces de los astros
como ojos de amenaza...
Y la noche, negra como
boca de uno de los lobos que a galope se acercaban...
- ¿Son los lobos? - ¡Son los lobos!
Dúo infausto. Noche trágica.
Y se oía un latigazo
como un grito de esperanza.
Retorcíase en las sombras
la figura de la dama;
y, a manera de una angustia,
sacudía sus cabellos y veía a sus espaldas.
Él, al golpe de su látigo, en los lomos
de los líricos caballos hacía ascuas.
Y en la estepa
desolada,
los caballos relinchantes y nerviosos
galopaban...galopaban...galopaban...
Medialuna
cadavérica, azulada,
como boca que sonríe de repente,
dilató sobre las nieves la caricia de su plata.
Y la paz llegó. Los lobos
se alejaron. Una racha
jubilosa recogió el relincho alegre
de los trémulos caballos. Y la dama
cambió, entonces con la luna
la amistad de una mirada.
Y él, al golpe
de su látigo, en las ancas
hizo cruces
sesgas y ámplias.
Y la estepa
fué pasando toda blanca,
por debajo del trineo;
y quedando como nunca desolada...

Voz: Luis Lema Osores
®L3mØs
Fondo musical: Aranjuez mon amour" Joaquín Rodrigo

22 septiembre, 2006

NOCTURNO - José Asunción Silva


Colombiano 1865-1896

Una noche,
una noche toda llena de murmullos,
de perfumes y de músicas de alas;
una noche
en que ardían en la sombra nupcial y húmeda
las luciernagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mi ceñida toda,
muda y pálida,
como si un presentimiento de amarguras infinitas
hasta el más secreto fondo de las fibras te agitara,
por la senda florecida que atraviesa la llanura,
caminabas;
y la luna llena
por los cielos azulados, infinitos y profundos,
esparcía su luz blanca.
Y tu sombra,
fina y lánguida,
y mi sombra,
por los rayos de la luna proyectadas,
sobre las arenas tristes
de la senda se juntaban,
y eran una,
y eran una,
y eran una sola sombra larga,
y eran una sola sombra larga,
y eran una sola sombra larga...
Esta noche,
sólo, el alma
llena de las infinitas amarguras
y agonías de tu muerte,
separado de ti misma por el tiempo,
por la tumba y la distancia,
por el infinito negro
donde nuestra voz no alcanza,
mudo y sólo,
por la senda caminaba...
Y se oían los ladridos de los perros a la luna,
a la luna pálida,
y el chirrido
de las ranas...
Sentí frío. Era el frío que tenían en tu alcoba
tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
entre las blancuras níveas
de las mortuorias sábanas.
Era el frío del sepulcro, era el hielo de la muerte,
era el frío de la nada.
Y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada,
iba sola,
iba sola,
iba sola por la estepa solitaria;
y tu sombra, esbelta y ágil,
fina y lánguida,
como en esa noche tibia de la muerta primavera,
como en esa noche llena de murmullos,
de perfumes y de músicas de alas,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella...
¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras de los cuerpos
que se juntan con las sombras de las almas!
¡Oh las sombras que se buscan
en las noches de tristezas y de lágrimas!



Voz: Luis Lema Osores
®L3mOs

IDILIO - Vicente Riva Palacio

Mexicano 1832-1896
 
Una casita
sobre una alfombra
de blancas flores y verde grama,
donde recuestan su fresca sombra
los arrayanes y la retama.
Entre las juncias
y carrizales
un arroyito que corre puro,
acariciando con sus cristales
la madreselva que escala el muro
Blancas ovejas
sobre las lomas,
tordos parleros por los sembrados,
y en dulce arrullo blancas palomas
en los aleros de los tejados.
Cabe las puertas
y en las ventanas,
de roja hiedra frescas cortinas,
y por los patios cruzando ufanas
en raudo vuelo las golondrinas.
Entre los fresnos
aves cantando,
junto al estanque lirios y rosas,
y por las flores ledas buscando
el dulce nectar las mariposas.
Y tú a la sombra
cerca del río,
el verde musgo por blando lecho,
la trova oyendo que el pecho mío
manda a que more dentro tu pecho.
Y allí pintando
mi amor ardiente,
y contemplando tus bellos ojos,
húmedos besos sobre mi frente
pondrán temblando tus labios rojos.


Voz: Luis Lema Osores
®L3mOs

LA PARTIDA - Lord Byron

Inglés 1788-1824
¡Todo acabó! La vela temblorosa
se despliega a la brisa de la mar,
y yo dejo esta playa cariñosa
en donde queda la mujer hermosa,
¡Ay! la sola mujer que puedo amar.
Sí pudiera ser hoy lo que antes era,
y mi frente abatida reclinar
en ese seno que por mí latiera,
quizá no abandonara esta ribera
y a la sola mujer que puedo amar.

Yo no he visto hace tiempo aquellos ojos
que fueron mi contento y mi pesar;

los amo a pesar de sus enojos,

pero abandono Albión, tierra de abrojos,
y a la sola mujer que puedo amar.
Y rompiendo las olas de los mares,
a tierra extraña, patria iré a buscar;
más no hallaré consuelo a mis pesares,
y pensaré desde extranjeros lares
en la sola mujer que puedo amar.
Como una viuda tortola doliente
mi corazón abandonado está,
porque en medio de la turba indiferente
jamás encuentro la mirada ardiente
de la sola mujer que puedo amar.
Jamás el infeliz halla consuelo
ausente del amor y la amistad,
y yo, proscrito en extranjero suelo,
remedio no hallaré para mi duelo
lejos de la mujer que puedo amar.
Mujeres más hermosas he encontrado,
mas no han hecho mi seno palpitar,
que el corazón ya estaba consagrado
a la fe de otro objeto idolatrado,
a la sola mujer que puedo amar.
Adiós, en fin. Oculto en mi retiro,
en el ausente nadie ha de pensar;
ni un sólo recuerdo, ni un suspiro
me dará la mujer por quien deliro,
¡Ay!, la sola mujer que puedo amar.
Comparando el pasado y el presente,
el corazón se rompe de pensar,
pero yo sufro con serena frente
y mi pecho palpita eternamente
por la sola mujer que puedo amar.
Su nombre es un secreto de mi vida
que el mundo para siempre ignorará,
y la causa fatal de mi partida
la sabrá sólo la mujer querida,
¡Ay!, la sola mujer que puedo amar.
¡Adiós!...Quisiera verla...mas me acuerdo
que todo para siempre va a acabar:
La patria, y el amor, todo lo pierdo...
pero llevo el dulcisimo recuerdo
de la sola mujer que puedo amar.


Voz: Luis Lema Osores
®L3mOs

ACUERDATE DE MI - Carlos Augusto Salaverry

Peruano 1831-1890


¡Oh! ¡Cuanto tiempo silenciosa el alma
mira en redor su soledad que aumenta,
como un pendulo inmovil ya no cuenta
las horas que se van!
Ni siente los minutos cadenciosos
al golpe igual del corazón que adora,
aspirando la magia embriagadora
de tu amoroso afán.
Ya no late, ni siente, ni aún respira,
petrificada el alma allá en lo interno,
tu cifra en marmol con buril eterno
queda grabada en mí,
ni hay queja al labio ni a los ojos llanto,
muerto para el amor y la ventura,
está en tu corazón mi sepultura
y el cadaver aquí.
En este corazón ya enmudecido
cual la ruina de un templo silencioso,
vacío, abandonado, pavoroso,
sin luz y sin rumor,
embalsamadas ondas de armonía
elevabanse un tiempo en sus altares,
y vibraban melódicos cantares,
los ecos de tu amor.
¡Parece ayer!...de nuestros labios mudos
el suspiro de adios volaba al cielo,
y escondías la faz en tu pañuelo
para mejor llorar.
¡Hoy!...nos apartan los profundos senos
de dos inmensidades que has querido,
y es más triste y más hondo el de tu olvido
que el abismo del mar.
Pero...¿Qué es ese mar? ¿Qué es el espacio?
¿Qué la distancia y los altos montes,
ni qué son esos turbios horizontes
que miro desde aquí?
Sí al través del espacio y de las cumbres,
de ese ancho mar y de este firmamento,
vuela por el azul mi pensamiento
y vive junto a tí.
Sí, yo tus alas invisibles veo,
te llevo dentro del alma, estás conmigo,
tu sombra soy y donde vas te sigo,
¡De tus huellas en pos!
Y en vano intentan que mi nombre olvides,
nacieron nuestras almas enlazadas,
y en el mismo crisol purificadas
por la mano de Dios.
Tú eres la misma aún: Cual otros días
suspendense tus brazos en mi cuello,
veo tu rostro apasionado y bello
mirarme y sonreir;
aspiro de tus labios el aliento
como el perfume de claveles rojos,
y brilla siempre en tus azules ojos,
¡Mi sol! ¡Mi porvenir!
Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido,
mi nombre está en la atmosfera, en la brisa,
y ocultas a través de tu sonrisa
lágrimas de dolor;
pues mi recuerdo tu memoria asalta
y a pesar tuyo por mi amor suspiras,
y hasta el ambiente mismo que respiras
te repite mi amor.
¡Oh! cuando vea en la desierta playa,
con mi tristeza y mi dolor a solas,
el vaiven incesante de las olas,
me acordaré de tí;
cuando veas que un ave solitaria
cruza el aire en moribundo vuelo,
buscando un nido entre la mar y el cielo:
¡Acuerdate de mi!


Voz: Luis Lema Osores
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