08 noviembre, 2006

LOS DADOS ETERNOS - César Vallejo

Dios mío, estoy llorando el ser que vivo;
me pesa haber tomado de tu pan,
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado.
¡Tu no tienes Marías que se van!
Dios mío, sí tu hubieras sido hombre
hoy supieras ser Dios,
pero tu que estuviste siempre bien
no sientes nada de tu creación,
y el hombre sí te sufre: el Dios es él.
Hoy que en mis ojos brujos hay candelas
como en un condenado,
Dios mío, prenderas todas tus velas
y jugaremos con el viejo dado.
Tal vez ¡Oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán las ojeras de la muerte
como dos haces fúnebres de lodo.
Dios mío, y esta noche sorda, oscura,
ya no podrás jugar, porque la tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la ventura,
que no puede parar sino en un hueco,

en el hueco de inmensa sepultura.


Voz: Luis Lema Osores
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