18 junio, 2014

RECUERDOS



Mañana de agosto, llueve
sobre el terreno reseco,
en su corral canta un gallo
y un perro ladra a lo lejos.


Nada en la casa se mueve,
tan sólo un viejo caldero
encima de las hornillas
se va calentando al fuego.

Ella está en su mecedora
recogidos los cabellos,
con un libro en el regazo
le viene engañando al tiempo.

Vive recuerdos lejanos
del príncipe de sus sueños,
que le prometió su amor
entre caricias y besos.

Él le regaló una rosa
ella a él sus labios frescos
y en pago de su locura
le dedicó varios versos.

Le dijo que la quería
entre risas y requiebros,
que viviría sin ella
un infinito tormento.

Ella pensó que aquel hombre
era sincero y honesto
y una noche sin pensarlo
llorando entregó su cuerpo.

¡Ay mujer! ¿Por qué le diste
con pasión y devaneo
a ese malvado farsante
un tesoro tan inmenso?...

Y al otro día no fue
porque era crudo el invierno
el nuevo día tampoco
pues estaba muy enfermo.

Así pasaron los días
entre llanto y sufrimiento,
de él nunca más se supo
es como si hubiera muerto.

Con el tiempo fue olvidando
a quien huyó con el viento
y la dejó sin piedad
cual ladino traicionero.

Y ella sigue ahí callada
junto a su caldero viejo
abrigada con su manto
masticando sus recuerdos.


Autoría y Voz: Luis Lema Osores
®L3mOs

Poema Registrado con todos los derechos reservados en:

30 agosto, 2013

LUNAS



La Luna Nueva de mayo 
extendió su negro manto, 
cayó del sauce su llanto 
por las orillas del río. 
 
Ya no cantaban las ranas 
ni se escuchaban los grillos, 
el ladrido de los perros 
allá por la lejanía 
resonaba en mis oídos, 
solo alumbraban mi pena 
dos faroles encendidos 
y una daga traicionera 
clavada estaba en mi sino. 
 
¡Ay Luna Nueva de mayo! 
ella sin rumbo a partido 
y el corazón me ha dejado 
todito lleno de frío... 
sus manos se me escaparon 
sus labios ya no son míos 
y sus ojos de gitana 
entre la bruma he perdido. 
 
Así, de noche, en silencio, 
sin escuchar mis gemidos, 
dejándome su recuerdo 
se esfumó cual un suspiro. 
 
Hoy solitario espero
la Luna Llena que ansío, 
quiero que torne mi invierno 
en un caluroso estío; 
que ilumine con su luz 
mi espíritu y el camino, 
por donde debe llegar 
el amor que con su brillo 
reviva mis esperanzas 
y sea al fin mi destino. 
 


Autoría y Voz: Luis Lema Osores 
L3mOs 
Poema Registrado con todos los derechos reservados en: